El último producto de Kia, que ya está a la venta en el mercado coreano, iniciará su comercialización en Europa durante el próximo mes de septiembre, con una puesta a punto diferenciada de la que lleva tanto en los países asiáticos como en los americanos. El Centro de Investigación y Desarrollo que la firma tiene en Rüsselsheim, Alemania, ha trabajado a fondo los apartados de suspensiones, frenos, dirección e incluso confort de los asientos para adaptar dichos elementos a los gustos del Viejo Continente.
Diseño rompedor
El diseño del nuevo Sportage rompe moldes y nada tiene que ver con el del Hyundai ix35, el modelo equivalente con el que comparte plataforma y un buen número de componentes mecánicos. Respecto a la generación precedente, es más estilizado, más aerodinámico y disminuye en aproximadamente 91 kilos el peso, lo que unido a otras mejoras técnicas equivale a una reducción importante en el consumo y emisiones de CO2.
Su diseñador, Peter Schreyer, destaca como elemento clave una apariencia más enérgica, gracias a la relación entre los “hombros” altos de la carrocería y las ventanillas pequeñas. Además, aunque el coche crece ligeramente en longitud (9 centímetros) y en anchura (1,5 cm), la altura ha disminuido 6 cm, lo que le proporciona una línea más deportiva de lo que suele ser habitual en este tipo de vehículos todocamino.
En el habitáculo se mantiene ese aire moderno y los acabados también están en un nivel superior comparados con los del resto de la gama Kia. Por otro lado, ha ganado en espacio en cualquiera de las plazas y, a pesar de la menor altura y de la sensación de cierto agobio para los pasajeros del asiento posterior que su línea puede transmitir, la verdad es que la distancia al techo es suficiente para personas de poco más de 1,80 metros y la forma invertida del montante trasero proporciona luminosidad y una buena visión desde el interior.
El maletero gana algo de capacidad, favorecido no sólo por el aumento del voladizo posterior, sino también por el diseño de la nueva suspensión trasera, que ocupa menos sitio en el compartimento de carga. Con los asientos en su posición normal el volumen del maletero es de 564 litros, una cifra que puede llegar a los 1.353 litros con todos los respaldos plegados.
Motorización
Prácticamente desde su lanzamiento, el Kia Sportage contará con cuatro motores, dos diésel y dos gasolina, con potencias que van de los 115 a los 163 caballos. De los propulsores movidos por gasóleo el mayor es un 2 litros derivado del 2.2 que montan ya otros modelos del grupo. Con 136 CV y 319 Nm de par máximo a 1.800 revoluciones, su funcionamiento es muy suave y agradable, con un tirón constante a cualquier régimen que permite utilizar con frecuencia marchas largas para un mayor confort de conducción, a la vez que ahorramos combustible. El otro propulsor diésel es un 1.7 litros de 115 CV que todavía no estaba disponible en esta primera toma de contacto.
Respecto a las mecánicas de gasolina, se ofrece una de 1.998 centímetros cúbicos, con distribución variable y 163 CV, que es una evolución de la utilizada hasta la fecha para lograr una eficiencia superior. Es un motor confortable, que no brilla por su excesiva fuerza, pero que resulta suficiente para quienes no tengan grandes pretensiones deportivas.
Pero la novedad más relevante en cuanto a propulsores la encontramos en el nuevo motor 1.6 de 140 CV con inyección directa de gasolina, una tecnología que se aplica por primera vez en un vehículo de la gama Kia y que, para finales de año, contará con la opción del sistema stop&go de parada automática en las detenciones, un sistema que estará disponible igualmente en la mecánica diésel más pequeña.
Últimos detalles
Aunque todavía se están ultimando las especificaciones concretas y precios que tendrán las diferentes versiones del Sportage en España, existirán dos tipos de acabados, tres cajas de cambio, dos manuales de cinco y seis velocidades y una automática de seis marchas y, por último, habrá la opción de tracción delantera o de cuatro ruedas motrices.
Este último sistema de transmisión ha sido desarrollado por el especialista Magna y en condiciones normales sólo transmite la fuerza al eje delantero, pasando la potencia necesaria al trasero cuando las condiciones del terreno y la conducción así lo aconsejan. Cuenta, además, con una función para bloquear ese reparto de potencia al 50% hasta los 40 km/h, para salvar zonas verdaderamente resbaladizas.
Fiel a la carretera
Al margen del diseño y el aspecto de mayor calidad, el Kia Sportage destaca por un comportamiento en carretera muy superior. Diferentes ajustes en la suspensión delantera, una nueva suspensión multibrazo detrás, con los muelles y amortiguadores montados por separado, y una dirección eléctrica de dureza variable en función de la velocidad son responsables de esa mejora, junto a una mayor rigidez torsional de la carrocería.
El Sportage transmite confianza al conductor. El coche sigue fielmente la trayectoria marcada por los movimientos de volante y siempre se tiene una sensación de control sobre el vehículo. Además, no hay grandes torsiones y la amortiguación filtra bien las irregularidades del terreno y las vibraciones, algo que beneficia el agrado de conducción y proporciona confort a los pasajeros.
El equipamiento de seguridad es muy completo y entre los elementos que llevarán de serie cualquiera de las versiones figuran los seis airbags y el control de estabilidad. El sistema de ayuda a la arrancada en pendiente, el control de frenada en los descensos y el ESS que hace parpadear las luces de freno ante una emergencia son algunas de las opciones que completarán la oferta.
El Kia Sportage contará con siete años de garantía, un periodo que seguirá teniendo vigencia incluso si el vehículo se vende a un nuevo propietario.
Fuente e Imagen:
elmundo.es
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