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Autos y Coches ™

Así somos

Asi somos

Vaya por delante esta aclaración que puede parecer innecesaria, pero que conviene dejar clara: ni en esta revista, ni en esta página hemos publicado nunca nada que pudiera dar a entender que el consumo de alcohol o cualquier tipo de otra droga, no fuera absolutamente letal cuando se mezcla con la conducción. Esta declaración de principios va dirigida a una minoría que confunde, y nunca mejor dicho, la velocidad con el tocino.

Lo que sí es cierto es que desde esta publicación, en la que el automóvil es el gran protagonista, apoyamos mucho más los planes que desarrollan el conocimiento de la seguridad vial desde la infancia y velan por la formación de los conductores que el «palo y tentetieso». Estamos convencidos del valor de la educación y la formación como camino para hacer que las próximas generaciones de conductores sean más respetuosas, más seguras y mejor preparadas. Y así aplaudimos iniciativas como la de financiar el carné a los jóvenes a cambio de realizar cursos de seguridad vial, anunciada por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

También apoyamos el castigo justo y equitativo, igual para todos, frente a aquellas imprudencias que causan accidentes y grandes desgracias. Ahora bien, dentro de esta forma de controlar y reprimir, estamos más por la labor de situar más agentes en las carreteras –que además del efecto disuasorio tiene otro educador– que por la proliferación del número de radares. Máxime cuando se demuestra que el 50 por ciento de estos aparatos están situados con el ánimo de «cazar» a unos conductores que no son delincuentes en potencia por el hecho de estar al volante.

Ahora toca hablar, y de ahí puede venir el equívoco de alguno, de la reforma urgente del Código Penal en lo referido a seguridad vial. Así, y según lo publicado, todos aquellos que conduzcan con exceso de alcohol o de velocidad, podrán dar con sus huesos en la cárcel. De ahí que en esta revista y tras dar repasar todo lo articulado con anterioridad por el Gobierno de turno –entrada en vigor del carné por puntos incluida–, viniéramos a decir que la urgencia en la puesta en marcha de esta nueva reforma estaba motivada porque las medidas anteriores no habían dado el resultado esperado. Y añadíamos que las prisas son malas consejeras tanto para conducir como para legislar.

Dejando claro que este Gobierno, que había depositado grandes confianzas en el carné por puntos y anhelaba acabar la legislatura con unos índices históricos en la reducción de la siniestralidad, había visto truncadas, en principio, sus expectativas por haberlo hecho precipitadamente y mal. El que quiera entenderlo de otra forma, sabrá por qué lo hace. Por cierto, recuerdo a los señores de la prisa que los juzgados que resuelven los recursos contra sanciones del carné por puntos están al borde del colapso. Y me reitero: al volante, ni drogas ni alcohol jamás y sí a la educación vial y a una conducción responsable.