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Autos y Coches ™

¿Eres un buen conductor?

eres buen conductor

El diagnóstico que los usuarios de autosycoches.net hacen sobre las razones más importantes que están detrás del alto número de accidentes de tráfico que se producen en nuestro país no deja lugar a dudas, tanto por su rotundidad -más del 50%- como por la cruda autocrítica que supone.

Los culpables de los accidentes somos los propios conductores y lo sabemos. Sabemos por tanto que a pesar del carné por puntos, a pesar de las sanciones cada vez más duras y a pesar de que las carreteras estuvieran como la nueva pista de Barajas seguiríamos dejándonos la vida dentro de nuestros coches. De todas formas estoy convencido de que tras esa autocrítica hay muchos participantes en la encuesta (seguramente la mayoría) que no piensan en sus propios defectos al volante si no en los de la cantidad de insensatos, locos e inútiles que inundan las calzadas españolas. Y no les falta razón…

Pero ya puestos me he parado a pensar en mí mismo como conductor:
– ¿Qué tal conduces, Carlos?
– De maravilla. Si todo el mundo condujese como yo, no habría accidentes de tráfico.
– ¿Pero siempre conduces igual de bien?
– Bueno… casi siempre. Alguna vez he ido demasiado deprisa por autopista sin tener en cuenta que alguien despistado puede meterse en mi carril sin advertir que llega un pirado a todo trapo. Alguna vez he conducido por una carretera con niebla a una velocidad que me pondría en apuros en caso de surgir un obstáculo de la nada. Alguna vez he conducido con sueño y riesgo de quedarme dormido. Alguna vez he tenido un despiste al cambiarme de carril en una autopista y me he llevado una buena y merecida pitada. Alguna vez he apartado la vista de la carretera para buscar algo. Alguna vez…

Haz examen de conciencia. Igual tus “pecados” al volante son diferentes de los míos, pero igualmente poco recomendables. Seguro que alguna vez has cometido imprudencias o has tenido despistes que si se hubiera dado un cúmulo de circunstancias adversas podrían haber acabado en fatales consecuencias. En nuestra mano está minimizar estas terribles carambolas del destino.