Saltar al contenido
Autos y Coches ™

Verano en las carreteras

Verano en las carreteras

Me gusta el objeto de la nueva campaña de la DGT de cara al verano. Esta vez hablamos de los despistes y dejamos en paz el clásico y recurrente tema -a la par de discutible- de la velocidad. Parece que acaban de descubrir que la mayor parte de los accidentes se deben a despistes y faltas de atención, pero se trata de una realidad tristemente presente en la mayor parte de los accidentes de gravedad. Veremos cómo funciona, pero me parece un importante giro en positivo. Lo mismo pienso de las cuñas de radio que vengo oyendo en las últimas semanas recordando que el carril izquierdo de las autopistas es para adelantar, y no para circular en solitario, y que la falta de respeto a esta norma acarrea accidentes por alcance, retenciones y en definitiva que las autopistas se conviertan prácticamente en carreteras convencionales.

Eso sí, espero que no decaiga la presión sobre la letal mezcla alcohol y conducción, la peor lacra de las carreteras españolas y que precisamente ahora que llegan las vacaciones se vuelve especialmente trágica. La lucha contra las distracciones difícilmente puede basarse en la acción directa de los agentes de tráfico, aunque la presencia de los mismos en las vías hace que todos nos volvamos especialmente estrictos en el cumplimiento de las normas. No sé si será casualidad -con la cantidad de kilómetros que recorro al año no lo creo- pero desde que hay radares fijos parece que los de verde han desparecido de las carreteras… el chiste fácil acuñado por la gracia popular dice que no tiene tiempo de salir porque están contando el dinero de las multas. Pero para luchar contra la mezcla alcohol y conducción es imprescindible someter a una presión máxima las carreteras y horarios más peligrosos. Sólo así por desgracia, con la amenaza de la pérdida del carné, las sanciones económicas e incluso de cárcel, se puede acabar concienciando por un lado a los más receptivos y retirando de las carreteras por otro a quienes se nieguen a asumir su responsabilidad en este tema.

No quiero dejar de pedir atención hacia los cientos de miles de magrebíes que en estas fechas cruzan España con destino a sus pueblos de origen en el Norte de África. Circulan lentamente, tras muchas horas de carretera y solana, con vehículos sobrecargados y frecuentemente en estado precario. Merecen una atención especial para evitar alcances en autopista, especialmente cuando se adelantan unos a otros a 80 kilómetros por hora. Todos los veranos tenemos que lamentar algún accidente fruto de la fatiga y del sueño, aunque parece que los agentes de tráfico hacen la vista gorda ante esta realidad. Los controles de carga y del estado de los vehículos pueden ser un engorro, pero a la larga les concienciarían sobre la necesidad de circular con vehículos en condiciones para afrontar viajes que de una atacada parten de los Países Bajos o Francia y terminan en el Magreb. También sería positivo que se estableciera algún control de las horas al volante que acumulan y obligarles a descansar o turnarse al volante. Por su seguridad y la de el resto de usuarios de la carretera. Desde luego no es un tema menor.

Por último el coche nos puede transportar en verano a experiencias maravillosas y viajes inolvidables, pero merece la pena estar seguros de que se encuentra en perfecto estado para afrontar la fatiga de los órganos mecánicos como consecuencia del calor. Una revisión básica puede marcar la diferencia entre un viaje para recordar y otro para olvidar. Por lo demás, prudencia, carretera y… la manta puedes dejarla en casa.